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Fecha: 06/07/2006

Ferias Artesanales en la ciudad de La Plata


Ferias Artesanales

Tradicionales en la ciudad, allí donde funcionan se reúnen miles de personas. Resignificadas tras la crisis económica, nacieron nuevas ferias artesanales, que enriquecieron la propuesta y se conviritieron en verdaderas y genuinas fuentes de trabajo



“Mírame Desde el Fondo de la
Tierra, Labrador, Tejedor, Pastor Callado.


Domador de guanacos tutelares, albañil de andamio desafiado,
aguador de las lágrimas andinas,
joyero de los dedos machacados,
agricultor temblando en la semilla,
alfarero en tu greda derramado.

Sube a nacer conmigo, hermano”.



Así define Pablo Neruda a los artesanos, aquellos que, con sus manos, herramientas, oficio, vocación y arte, transforman distintos materiales en piezas artísticas originales. Dentro de los hacedores urbanos, los artesanos cumplen uno de los roles fundamentales. En el escenario público muestran, comparten y ofrecen al visitante el resultado de su trabajo, generando un lugar de encuentro en donde la cultura interactúa en forma dinámica, viva, con la ciudad.

Hecho cultural, característico y formador de la identidad de nuestra urbe, se resignificó y recobró vigencia tras la crisis económica que agudizó las consecuencias de un modelo económico y social excluyente.

En los momentos más duros de la crisis, e incluso antes, cuando se preanunciaba el desenlace, artesanos y trabajadores manualistas se organizaron para encontrar una salida, generar un espacio de contención y crear puestos de trabajo de base cultural.

Así, empezaron a surgir nuevas ferias artesanales que, cada fin de semana o día feriado, cuando funcionan, convocan a miles de visitantes.

Parque Saavedra
Una de ellas es la Feria Artesanal, Cultural y Manualista de Parque Saavedra, que comenzó sus actividades en 2002 y cuenta con el reconocimiento de la Municipalidad; funciona los sábados, domingos y feriados en calle 12 de 66 a 68; en 68, de 12 a 14, y en 14, de 66 a 68.
Marcelo Filiberto preside la ONG que organiza la feria de “unos 200 puestos, organizados por rubros”. Cuenta que en la mayoría de los puesteros hay “gente de 35 o 40 años para arriba”.


Consultado respecto de la cantidad de visitantes de la feria, Filiberto señala que es “incalculable” y se muestra “asombrado” por la cantidad. “El otro día me puse a contar desde uno de los puestos y en un minuto pasaron 50 personas”.



La variedad de rubros es muy amplia. Desde los tradicionales puestos para este tipo de paseos de delicados trabajos de mostacillas, pasando por indumentarias para muñecas, hasta colecciones de libros y discos de pastas, verdaderos incunables para coleccionistas.
Filiberto define a la feria como “un lugar de encuentro, donde compartir cosas con gente que, quizás, no hubiera cruzado nunca”.


En sus orígenes, la intención fue “dar posiblidad de laburo a los que quedaron en el camino”. Hoy, ese objetivo continúa intacto. La ONG tiene en marcha un “servicio de emergencias médicas, asesoramiento legal, descuentos del 30 por ciento en farmacias y en comercios, turismo en convencio con ATE, y constantemente hay cursos de formacion laboral”, resume Filiberto.



Vivir Artesanalmente


“Es un medio de vida”. Así define a su trabajo. Su especialidad es en el “rubro madera”. Pero no siempre la labor artesanal fue su fuente de sustento. “Durante más de diez años fui empleado de SEGBA”, recuerda (menciona la empresa estatal de la provincia de Buenos Aires que brindaba el servicio eléctrico). “En ese tiempo, la madera era un hobby, y cuando me fui de la empresa, me decidí a abrazar a las tablas”. Claro que el cambio no es para nada sencillo. “Hay que acostumbrarse. A fin de mes ya no está depositado el sueldo en el banco. Es otro estilo de vida”, explica.




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