Buscar: en
Fecha: 14/12/2009

La izquierda de Kirchner



Por PEPE ELIASCHEV

Echado a andar el nuevo ciclo políticamente, cuyo desenlace se estiró absurdamente entre junio y diciembre, los fastos navideños imponen el comienzo de una pausa necesaria, al cabo de la que el país irá tomando conocimiento del nuevo ordenamiento que se irá armando en el año en ciernes de cara a 2011. Por más que se intenten atajos y se formulen atenuantes, el kirchnerismo, tal como se lo ha conocido y -sobre todo- experimentado a lo largo de seis años y medio extenuantes, ya ha dado todo lo que se podía aguardar de él.

Sin perjuicio de ensayar dentro de pocas semanas, una apreciación especialmente centrada en el desempeño del gobierno de los Kirchner, que la semana próxima redondea los 81 meses continuos a cargo de la jefatura de la Argentina, es valioso y además indispensable concentrarse en las potencialidades de las alternancias factibles a este modelo K, cuya fecha de expiración es el 10 de diciembre de 2011.

PROTAGONISTAS

Hay tres ámbitos nacionales en juego a partir del fin del receso veraniego. El Gobierno, desde luego, ya ha admitido que ellos quieren conducir a la Argentina por no menos de 12 años consecutivos, de modo que se organizan para quedarse en Olivos hasta 2015. No quieren ser menos que Hugo Chávez, Evo Morales y Daniel Ortega. Las jefaturas de impronta populista no se conforman con menos de 15/20 años de continuidad para consumar sus modelos. El otro actor central es el peronismo propiamente dicho, que rota en las órbitas de sus diversos generales regionales, pero que aspira a una concentración de voluntades férreamente atada al proyecto de dis-kirchnerizar al justicialismo. El otro gran actor es encarnado por el republicanismo democrático de implantación territorial y proyecciones sociales, que se viene reconstruyendo desde el radicalismo, los cívicos de Carrió y el poder simbólico fuerte que detenta el socialismo.

Ocupa un segundo plano, pero nada desdeñable, el centro-izquierda progresista y sus variantes. Se trata de agrupaciones de elocuente radicalidad ideológica que anduvieron en amores con el kirchnerismo, al que ahora consideran directamente una opción conservadora de derecha. De este ámbito se han apartado ya marcadamente personajes que hoy son diputados y manejan sus pequeñas estructuras propias, como Martin Sabatella, de Morón, y el porteño Carlos Heller. Sabatella y Heller juegan, ya sin subterfugios, en el campo K y los meses por venir no harán sino patentizar este alineamiento tácito.

DEFINICIONES

En la izquierda inteligente, alejada años luz de la miríada de grupúsculos y mini partidos marxistas, pero a la vez disgustada con el travestismo ideológico del Gobierno, van adquiriendo contornos de innegable relieve el Proyecto Sur de Pino Solanas y Claudio Lozano, y el Movimiento Libres del Sur, cuya joven diputada Victoria Donda viene manejando con eficacia su condición de diputada nacional.

El pensamiento de Libres del Sur fue recientemente explicitado por Isaac Rudnik, uno de sus dirigentes, que al igual que Jorge Ceballos, su referente nacional, participó del primer kirchnerismo, del que se fueron defraudados.

Admite Rudnik que "en 2003 (...) fuimos convocados (por Kirchner) a ser protagonistas de un nuevo período, por un gobierno que retomaba en el discurso y la acción muchas de las reivindicaciones por las que habíamos estado muchas horas en las calles soportando la represión, aguantando persecuciones, sufriendo la cárcel, y dejando en el camino un número no menor de compañeros y compañeras muertos". Ésa fue la razón del romance inicial.

Para este cuadro de Libres del Sur (una organización en la cual tienen papel de conducción varios militantes que en los años '70 eran montoneros) "el kirchnerismo fue dando respuesta a una diversidad de demandas, sin perder de vista que la demanda capaz de articular al conjunto de las existentes, era claramente la de renovación de un sistema político que había quebrado definitivamente su capacidad de consenso durante el primer año del gobierno de la Alianza".

DESILUSIONES

Claro, esa renovación no se produjo porque los Kirchner jamás se propusieron en serio renovar tal sistema, por lo que Rudnik no tiene más remedio que admitir que el matrimonio abrió "en el imaginario popular la esperanza de un cambio real y duradero". Eso, que bautiza "un espacio de esperanza en que era posible construir confianza en una nueva dirigencia caracterizada por la consecuencia y la honestidad", nunca dejó de ser eso, una esperanza de los más radicalizados.

Se conduele de lo que le pasó al progresismo con los Kirchner: "aunque no nos sentíamos ni cómodos ni tranquilos, participamos del Frente para la Victoria en 2005, y con más desconfianza y cuestionamientos públicos en 2007, junto a intendentes y gobernadores con los que no teníamos coincidencias, aceptándolas sólo como una situación electoral transitoria". Es cierto, fue muy transitoria. Ahora, considera que "las acciones que en 2005 y ya menos en 2007, podían explicarse como pasos tácticos, se convirtieron en salida regresiva cuando se confirmó la decisión de Kirchner de volver a anclarse en el PJ, rompiendo definitivamente su compromiso con la demanda de renovación política, articuladora de un heterogéneo conglomerado de reclamos representativos de intereses no siempre confluentes, e incluso en muchos casos abiertamente contrapuestos".

Hoy Libres del Sur no tiene dudas: "el problema principal que aqueja al gobierno kirchnerista no es el embate sistemático de la derecha. Sino que esas embestidas lo encuentran huérfano de apoyo popular, y con su propio frente interno resquebrajado como corolario de sus propias incoherencias".

ALINEAMIENTOS

Tras ufanarse de que "a ninguno de los movimientos sociales que le pusimos el cuero al modelo kirchnerista nadie nos regaló nada", hoy ya no se hacen ilusiones: "si este gobierno conservara seriamente alguna decisión en dirección de continuar y profundizar un camino progresista y de cambio, no hubiera empujado a capa y espada la sanción de una ley de reforma política que traba claramente la emergencia y fortalecimiento de referencias políticas de izquierda y centroizquierda".

Proyecto Sur, que este viernes realizó su Segundo Congreso Nacional, se define como "un movimiento político, social y cultural que ubica el respeto a la condición humana sobre cualquier otra consideración, proclamando como principios básicos la defensa del ambiente y la propiedad pública de nuestros recursos naturales, como condición para alcanzar una auténtica justicia social y garantizar la soberanía nacional.

Solanas relata que desde que las elecciones del 28 de junio, que lo convirtieron sorprendentemente en cabeza de la segunda fuerza porteña, tras el mal resultado de Carrió, "nuestra política ha sido acertada al hacer una oposición firme, responsable y seria, pero sin canibalismo, que nos ha colocado en un lugar de crecimiento y nos ha permitido proponer, a todos los partidos denominados de 'centro izquierda' o 'progresistas', una agenda de temas estratégicos para el país, y a partir de eso ir hacia la conformación de un gran espacio común".

Convencidos de que vive una crisis mundial "cuya magnitud marca el inicio de una nueva época histórica", proponen "un proyecto emancipador capaz de dar respuesta a desafíos sin precedentes y a los impactos y potencialidades de la revolución científico-técnica".

GENERALIDADES

Es cierto, son metas muy ideológicas y generales. Confiesan que el proyecto de ellos "busca revertir la cultura de la derrota y la resignación, que ha sido alimentada en Argentina por las experiencias del terrorismo de Estado y más de veinte años de hegemonía neoliberal".

Aunque es innegable la respetabilidad de sus preocupaciones, su principal falencia es la indefinición que conllevan propuestas tan globales. Las cinco causas a las que se abrazan proponen "defender el interés nacional, garantizando la igualdad y la justicia social en un proceso de integración latinoamericana autónoma, que nos permita ser protagonistas plenos en el nuevo escenario internacional. Se trata de movilizar los recursos económicos, sociales y culturales de toda la Nación para afrontar un reto histórico", al que resumen en igualdad, justicia social, recuperación de los recursos naturales, soberanía y defensa del patrimonio y el medio ambiente y democratización de la democracia, cultura y educación, reconstrucción de las industrias y servicios públicos, promoción científico-técnica e integración autónoma de América Latina.

No está mal que en un debate tan habitualmente desprovisto de encuadramientos doctrinarios, esta izquierda, enérgica pero más realista, levante su cabeza, aunque sea para dar testimonio de la nula credibilidad que hoy exhibe el kirchnerismo como fuerza verdaderamente transformadora.

Las gruesas definiciones pontificadas por la gente de Libres del Sur, como los lineamientos en los que insiste Solanas, suenan por ahora candorosamente vaporosos, de cara a la necesidad argentina de políticas de Estado ancladas e la realidad y en los recursos y posibilidades reales que tiene este país.

www.pepeeliaschev.com

Artículo publicado en el Suplemento Séptimo Día del diario El Día del 13/12/09

www.eldia.com

 



<< Volver