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Por PEPE ELIASCHEV
La Argentina está en vísperas de días políticamente trascendentes y decisivos, no tanto por lo que el Congreso debe decidir dentro de poco, sino porque el procedimiento en sí reviste una importancia objetiva imposible de menoscabar. Se trata del uso de las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una agresiva decisión del Poder Ejecutivo que la oposición quiere impedir en el terreno parlamentario, con final muy incierto por ahora.
Las razones que le dan a esta puja contornos particularmente significativos pueden agruparse en dos grandes conceptos, pero resulta evidente que, en cualquier circunstancia, lo que debe dirimirse entre el 2 y el 3 de marzo en el Congreso de la Nación es realmente muy importante.
OPOSICIONES
En primer término, no existe tal cosa como "la" oposición. El largo gobierno de los Kirchner es confrontado por al menos tres oposiciones y sólo una necia o ingenua pretensión unificadora puede imaginar que la mera sumatoria de las partes, si ello fuera factible, puede generar un resultado superador.
Hay una sintonía de aceptable homogeneidad entre radicales, socialistas, seguidores de Margarita Stolbizer y de Elisa Carrió tocante a evitar que el Poder Ejecutivo cancele la exclusividad parlamentaria para promulgar leyes. Si el mentado y por ahora nonato Fondo del Bicentenario sale por decreto presidencial "de necesidad y urgencia", autorizando a que desde la residencia de Olivos manoteen los US$ 6.569 millones del BCRA, se concretaría una gravísima violación del ordenamiento constitucional, piensan estas cuatro fuerzas (UCR, CC, PS y GEN).
Una segunda oposición, o el fragmento de ella que se nuclea en PRO, la fuerza de Mauricio Macri, piensa en este asunto de la misma manera. Pero hay una tercera que razona a la inversa: la llamada centro-izquierda descree o desprecia de lo que llama "las formas". Sostiene que si dicho decreto determinara usar las reservas para proyectos sociales y, en cambio, resolviera desconocer sus deudas internacionales, sí lo apoyaría de buen grado.
El otro rasgo primordial que se advierte en esta apasionante confrontación es que es el Congreso, y no el ruido callejero o las trapisondas palaciegas, el espacio institucional en el que, mal que le pese, el Ejecutivo debe ganar o perder su batalla. Triunfa así la idea de que un país serio se rige y se debe a las instituciones, no a los empellones de un grupo gobernante.
Sucede que, fruto de sus diversas miradas sobre el país y el Gobierno, y al no contar con el apoyo de esa izquierda que zigzaguea entre lo que juzgan negativo y positivo en los Kirchner, la oposición exhibe una mayoría muy acotada para bajar al recinto de Diputados entre el 2 y el 3 de marzo. Pretende tener los votos ese día para derogar el decreto de necesidad y urgencia firmado por la Presidenta para crear el conflictivo Fondo del Bicentenario con reservas del BCRA. Los radicales dicen que las fuerzas opositoras ya tienen 131 votos, dos más de los 129 que se requiere para formar quórum e iniciar el debate.
OPERACIONES
Es una ventaja muy delgada, cuando faltan 10 días para la crucial jornada, porque entre esos 131 hay legisladores que aún no se han decidido y pueden bascular según la presión que reciban. Este sería el caso de los dos diputados cordobeses que reportan al gobernador Juan Schiaretti. También se menciona en este grupo de dubitativos a los dos justicialistas de La Pampa que se referencian en el senador Carlos Verna, díscolo con el matrimonio de Olivos, pero sospechosamente ambiguo de cara al DNU por el cual Cristina Kirchner dispondría de los fondos del BCRA.
La izquierda parlamentaria se compone de los 11 diputados que forman parte de Proyecto Sur, Solidaridad e Igualdad, Libres del Sur, y Diálogo por Buenos Aires. Los cuatro grupos son parecidos y diferentes, pero tienen coincidencias programáticas. Proponen estrategias de fuerte nacionalismo económico, incluyendo un marcado estatismo. En la jerga cotidiana, "corren por izquierda" al Gobierno, le critican que sea muy "derechista" y sólo en caso de catástrofe se pondrían del mismo lado que la oposición dura, cuyo núcleo evidente es la Unión Cívica Radical. Esta izquierda propone crear con ese dinero un fondo nacional de desarrollo, y luego una comisión especial que investigue la supuesta "ilegitimidad de la deuda externa" contraída por el país de 1976 a 1983.
Fernando Solanas, jefe de Proyecto Sur, le viene pidiendo a Margarita Stolbizer (GEN), que se sume a este petitorio. Stolbizer, cuya bancada suma cinco diputados, difícilmente se aparte del bloque grande UCR-PS-CC, pero su visión del escenario político argentino es paradójica. Sueña con un polifacético "frente" en el que Solanas aporte una plataforma de fuerte nacionalismo económico en materia de recursos energéticos y minerales, los socialistas ubiquen sus tradicionales sensibilidades comunitarias, y el radicalismo proyecte su indiscutible pasión republicana y democrática.
Mañana lunes la oposición se propone entregar al presidente de la Cámara, el kirchnerista Eduardo Fellner, una carta suscripta por unos 10 diputados de distintas filiaciones, solicitándole formalmente una sesión especial para el martes 2 de marzo. Pero mientras esto se tramita, trascendió que la Justicia le permitiría al Gobierno usar los US$ 6.569 millones de las reservas del BCRA para pagar deudas, entre mañana mismo y el martes, lo que le daría a los Kirchner el tiempo suficiente para usar los fondos, pese a que no podrá liquidar en el corto plazo las deudas con los acreedores tenedores de bonos, si el Congreso rechaza el DNU.
Si la Presidenta tiene un fallo judicial en su poder, iría con esa carta a la inauguración del año parlamentario regular el 1º de marzo para lograr la luz verde del Congreso. La Sala IV de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, integrada por Jorge Morán, Sergio Fernández y Luis Márquez, habilitaría el recurso del Gobierno ante la Corte Suprema de Justicia, lo que automáticamente suspende la medida cautelar que originalmente congeló el DNU numerado 2.010 y que la Presidente firmó en 2009. Esta sala se compone de jueces simpatizantes del Gobierno que votarían como se quiere en Olivos.
Si esta movida oficial prosperara, la oposición podría autoconvocarse antes del 2 de marzo, porque la eventual decisión judicial le daría al Ejecutivo seis días corridos previos a que ambas cámaras decidan, o no, rechazar el DNU, lapso justo para que el BCRA envíe las reservas al Fondo del Bicentenario, aunque sería sumamente arduo que pueda pagar las dudas argentinos por el total de US$ 6.569 millones.
MARGENES
El oficialismo pretende, en cambio, que Senado y Diputados debatan el DNU el 3 de marzo, el mismo día y con la misma orden de batalla. En el Senado la oposición garantiza 37 de los 72 votos posibles a favor de derogar el decreto. Este miércoles, el kirchnerismo debería perder el control del Senado, cuando se elijan las autoridades de comisión.
El capitán del bloque oficialista en el Senado, Miguel Angel Pichetto, se juramentó a que el kirchnerismo defienda el DNU y desautorizó toda negociación con la oposición, mientras que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, descree que la oposición alcance esos 37 votos en el Senado para rechazarlo.
El senador santacruceño Nicolás Fernández, alfil clave del oficialismo, ha venido "lobbeando" a Verna, quien apoyaría la idea del Fondo pero sólo si sale por ley. Los Kirchner cuentan en el Senado con 32 votos propios y el apoyo de los dos fueguinos (María Rosa Díaz y José Martínez) y del neuquino Horacio Lores. Esta aritmética los deja a dos votos de la mitad más uno de la Cámara alta, pocos, pero dificilísimos de lograr. El oficialismo se ha venido empeñando a fondo para reclutar a los senadores pampeanos María Higonet y Verna, así como a la liberal correntina Josefina Meabe, otra que le dice no a un DNU, pero sí a una ley.
Para el Gobierno, sería una espléndida victoria que la unidad opositora, demostrada en la Cámara de Diputados el 3 de diciembre, desaparezca del 2 al 3 de marzo. Si la izquierda parlamentaria no baja al recinto, sólo la asistencia perfecta de la oposición al kirchnerismo le permitiría reunir el quórum de 129 diputados.
IDEOLOGIAS
La indisponibilidad de este inter bloque de 11 diputados a la izquierda del kirchnerismo, pero autónomos del bloque opositor grande, se funda en razones ideológicas, como lo confiesa el ex ARI Eduardo Macaluse, preocupado por un camino intermedio entre el oficialismo y la oposición "porque si no, estaríamos empujando hacia el ajuste (sic)".
Astuto, tenaz y sin reconocer la posibilidad de retrocesos tácticos, el Gobierno ya puso en práctica un operativo para canjear giros de fondos a los gobernadores para que les ordenen a sus senadores vasallos que se sometan a la disciplina de Olivos. Cristina Kirchner prometió ayuda a 11 provincias por el aumento docente que ella concretó. Se trata de las del Noroeste (NOA), Nordeste (NEA) y La Rioja, pero quedan afuera Córdoba, Santa Fe, Capital Federal, San Luis, Chubut, Mendoza, Buenos Aires y Entre Ríos, entre otras, que no están en ese fondo. El operativo es piloteado por los gobernadores amigos, incluyendo a José Luis Gioja (San Juan), Luis Beder Herrera (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Celso Jaque (Mendoza). Los Kirchner no juegan juegos ni admiten buscar consensos: quieren el dinero del Banco Central y lo quieren por decreto, ya. De nuevo, la Argentina se sumerge en jornadas turbulentas.
www.pepeeliaschev.com
Artículo publicado en el Suplemento Séptimo Día del diario El Día del 21/02/10 www.eldia.com
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