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III Encuentro Anual Superación Radical Pcia. de Buenos Aires ? Mar del Plata 5 y 6 de Marzo de 2010 Documentos para la discusión Reflexiones pos kirchneristas
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La transición económica. Con independencia del modo en que evolucione la natural tensión política que lleva implícita cualquier final de mandato presidencial, la economía argentina tiene una agenda de cuestiones a ser abordadas, respecto de las cuales ninguna fuerza política con vocación de poder y de ejercicio del mismo en clave transformadora, debería dejar de reflexionar y de orientar dicha reflexión a la construcción de instrumentos concretos que eventualmente se transformen en políticas públicas. La agenda de la transición no debe constituirse (excluyentemente) en la crítica al kirchnerismo, aunque de modo lateral, esa crítica en el mejor sentido del término estará presente; toda vez que en la dinámica democrática no se nos juzgará por haber sido quienes mejor describimos la errática conducta kirchnerista, sino si hemos sido capaces de gestionar tal herencia de un modo razonable y en este punto en concreto si hemos podido sentar las bases conceptuales de un modelo económico que resuelva los déficits de cohesión social de Argentina. No es concebible desde nuestra perspectiva, la valoración del funcionamiento económico sin un correlato concreto en términos de extensión de la ciudadanía, lo que de ningún modo esta reñido con el equilibrio en el proceso de valoración ni con la consistencia técnica del modelo económico, pero en cualquier caso nos pone en la encrucijada de ?abrir la agenda económica?. La Unión Cívica Radical debería proponerse un camino crítico, para cambiar las bases del funcionamiento económico argentino actuales, no por la tentación de caer en una conducta pendular a la deriva kirchnerista de los últimos años, sino porque el futuro de la calidad de vida de los argentinos está indisolublemente ligado a factores que han sido soslayados y que son centrales de un modelo económico competitivo, innovador, sostenible y por supuesto justo. Veamos a modo de sistematización: ¿Cuáles son los puntos fuertes y débiles de la economía argentina actual?
Fuertes | Débiles | Disponibilidad de recursos naturales como insumo potencial de bienes crecientemente demandados. | · Legislación insuficiente en materia de protección de los recursos naturales y punto de referencia de las inversiones para su uso sostenible. · Soporte infraestructural débil ?fuera de la zona pampeana- para soportar un incremento de las inversiones y explotación económica sin ?cuellos de botella? | Un nivel de reservas (tanto con relación al producto cuanto con relación a la masa monetaria) inédito en los últimos 60 años del país. | · Tal nivel de reservas se hace ?necesario? por los antecedentes de incumplimientos financieros severos por parte del país (no sólo el default, antes el plan bonex, el rodrigazo, la hiperinflación de los ´80 y 90, etc). · Dichas reservas se han constituido mediante una política monetaria expansiva durante los últimos 6 años, que encuentra su límite en el proceso inflacionario abierto. |
Altos precios internacionales de los productos que Argentina exporta. |
· La resolución del históricamente problemático ?sector externo? argentino (conseguir las divisas suficientes para sostener las importaciones y para financiar inversiones + pagar los servicios de la deuda pública), puede tener un sesgo coyuntural si no se incrementa la tasa de inversión necesaria para mantener, incrementar y diversificar la oferta externa. · Dicha coyuntura favorable derivó en la imposición de retenciones, que hoy constituyen un 15 % de los recursos fiscales federales, y respecto de los cuales cualquier caída en los precios internacionales, derivaría en un agravamiento del ya estrecho margen fiscal. · No se ha hecho una lectura adecuada ni de la transformación del agro argentino, ni de la evolución de la demanda de alimentos y por tanto se carece de una estrategia de re-posicionamiento argentino en una materia donde deberíamos hacerlo de modo urgente. | Relativamente baja tasa de desempleo abierto. Mantener la tasa de desempleo abierto en menos de un dígito, luego de 18 meses de crisis financiera; y comparando la misma con otros espacios económicos u otros momentos de la historia económica argentina reciente es un éxito (relativo) ? durante el tequila llegó a 18,4 %, De La Rua tomo el gobierno con 13,4 %, superó el 20 % en la medición de Mayo del 2002 - | · La productividad del trabajo ha caído en los últimos dos años y lo hace muy vulnerable a cualquier shock. · Ha caído también el proceso de registración y el trabajo vuelve a precarizarse. · La recuperación salarial que se verificó entre el 2003 y el 2008, se ha detenido y el proceso inflacionario viene a erosionar los salarios. El ?mapa del empleo? ha mostrado ya en la recuperación 2003-8 problemas similares a las estructuras económicas latinoamericanas clásicas: incapacidad de cubrir puestos de trabajo calificados frente al aumento de la inversión y procesos económicos que se ven limitados por inconsistencia en la oferta de recursos humanos o por déficits regulatorios y, sobre todo, la verificación de la existencia de un ?piso estructural? de desempleo que es independiente del nivel de actividad económica, constituido por población cuyos déficits no pueden ser resueltos desde el mercado de trabajo. | Un nivel de renta per cápita (alrededor de u$s 7.000/ 8.000) que constituye al mercado doméstico lo suficientemente interesante para una gran diversidad de oferta económica. | · Argentina es, medido por el coeficiente GINI (universalmente aceptado como estándar de valoración de la equidad distributiva), un país extremadamente injusto; y la recuperación económica ha demostrado una cierta incapacidad de la economía argentina de incrementar la cohesión social. · Los planes sociales, tal como fueron concebidos, también muestran su debilidad a esos fines. · Hay una correlación fuerte -en los países que superan los u$s 10.000 dólares per cápita de renta-, entre cohesión social y extensión de las cadenas de agregación de valor, tanto como el nivel de conocimiento aplicado al proceso productivo. Por lo que la ?dualización? social sólo expresa la incapacidad del país de orientar sus esfuerzos e inversiones hacia la economía ?más sofisticada? (mayor calificación de las personas, procesos de incorporación tecnológica, industrialización, logística, diseño, marcas, etc). |
La tasa de endeudamiento (la relación deuda/ PBI) de alrededor del 55 % es muy buena. |
· Está por debajo de muchos países que ?a veces? tomamos como modélicos y muy por debajo de otros. · Sin embargo hay tres factores que reducen el valor de dicho activo (bajo endeudamiento): a) la histórica baja tasa de ahorro interno en Argentina, que tiene su consecuencia en la tasa de interés y en la necesidad del Estado de recurrir a financiamiento externo b) Luego de 8 años de la declaración del default y de más de 5 de la propuesta de re-estructuración de deuda, aún no tenemos normalizada la relación del país con el sistema financiero internacional, eso es así aún habiendo sufragado anticipadamente la deuda al FMI, c) la destrucción del sistema estadístico que le ha mutilado al país no sólo un instrumento de diseño de políticas públicas, sino la posibilidad futura de endeudarse en pesos (al no ser creíble el sistema de ?ajuste?). | La recaudación fiscal federal se encuentra cerca de 1/3 del PBI y es la más alta en términos relativos desde que se disponen estadísticas. | · A pesar de ello tiene dificultades para sufragar el gasto primario + las amortizaciones de deuda. · La recaudación ha acentuado sus rasgos regresivos (que durante el quinquenio de crecimiento no se haya dispuesto la baja de ningún tributo al consumo es demostrativo de la poca voluntad de reforma del sistema fiscal). · Apoyándose en legislación de emergencia e interpretaciones anómalas de la misma y en nuevas imposiciones, se ha organizado el sistema de distribución ?menos federal? desde que existen estadísticas: la distribución a las provincias ronda el 27 % de lo recaudado, contra el 45 % de promedio durante la gestión Alfonsín ó el 35 % de la gestión De La Rua, por ejemplo. · Como nunca desde la 2da post-guerra, la recaudación (y en consecuencia el cumplimiento de la Ley de presupuesto) depende de un precio internacional. | Record de exportaciones. | · El record de exportaciones es un fenómeno (lógico) ?altamente estimulado? por los precios internacionales; pero el sector externo argentino no muestra: a) ni diversificación de productos, b) ni incremento de valor añadido, c) ni diversificación de mercados. Todo ello lo vuelve exageradamente vulnerable. |
| · Es altamente crítico el problema de la matriz energética. |
| · El presupuesto nacional es fuente de distorsiones económicas no siempre orientadas por un razonable sentido de equidad, y que no son financiables a mediano plazo. En concreto los subsidios a los servicios públicos (orientado sobre todo a la clase media urbana), han ido creciendo de un modo exponencial y al mismo tiempo que ya existen restricciones para atenderlos, se han constituido en un modo de gestión que no ha garantizado la inversión en sectores infraestructurales claves del desarrollo económico. |
¿Cómo llegamos aquí? La recuperación argentina post-default, puede dividirse en tres momentos económicos: 1) El primer momento fue el de las decisiones estructurales y el cambio de momento económico internacional. El gobierno de Duhalde decidió convalidar un default ?amplio? (podía haberse intentado un tratamiento distinto a las distintas colocaciones de deuda), e igualmente decidió convalidar una mega-devaluación (se recuerda que Prat Gay dijo en algún momento cuando el dólar estaba a $ 3,30 que se podía dejar caer a 2,80). Eso coincidió con el inicio de la recuperación de los precios agropecuarios. Tales tres factores (la reprogramación natural de la deuda que el default implica y en principio la liberación de los servicios de la deuda ?que habían llegado a constituir el 20 % del presupuesto- + el aumento de competitividad que significó la devaluación, en un contexto de muchísima capacidad ociosa + el tirón de los precios agropecuarios), fueron el primer envión de la recuperación, que ya en el último trimestre del 2002 se mostraba vigorosa. 2) El segundo momento de la recuperación no dependió de ninguna decisión estructural, sino de constatar que el envión generaba al mismo tiempo un notable superávit comercial (exportaciones crecientes e importaciones estancadas en el 2003-4, por razones obvias de tipo de cambio) y un notable superávit fiscal (el gasto público se había derrumbado medido en dólares). El gobierno de Kirchner decidió sostener esos dos pilares de ?fortaleza macroeconómica?, aunque para ello debió abstenerse de realizar reformas que hoy se advierten como imprescindibles (por ejemplo la reforma fiscal). Incluso el crecimiento del gasto público de modo exagerado recién se da luego del 2005, cuando los ingresos del sector externo vuelven a crecer (aumento de producción + buenos precios). Pero ya en ese momento se manifiestan inconsistencias (restricciones a las exportaciones de carnes, primera manifestación de insuficiencia energética y problemas ?fraude- con el índice de precio al consumidor, maniobra que es llevada adelante para evitar el pago de los bonos que se indexan por CER, etc). Con todo, hay que señalar que la ?fortaleza macro? + el impulso a la demanda doméstica por gasto público y asignaciones sociales (jubilación, etc), estimularon la tasa de inversión hasta hacerla rozar el 22 % del PBI en el 2007. 3) El tercer momento económico, es el que podemos denominar ?la economía del conflicto?, porque resume una cuestión central: frente a la necesidad de tener que re-pensar ciertos aspectos del ?modelo? -absolutamente sostenible si se hacían las reformas que permitieran su ?evolución?- , el gobierno decide pelearse con la ?realidad económica? (la pelea con el sector agrario es sólo la expresión más intensa del modo autista de manejar la economía). En la ?economía del conflicto?, vuelven las decisiones estratégicas, pero ya solamente con sentido de confrontación (y de supervivencia): la política agraria de confrontación, la estatización de las AFJP a los ponchazos, la metodología chicanera de uso de los fondos del BCRA, etc. De aquel 22 % del PBI la inversión debe haber caído en el 2009 al 13-14 % (por debajo del 15 estimado de ?reposición? de capacidad).
¿Qué hacer? La UCR debe construir un programa económico de superación al kirchnerismo. Porque de lo repasado arriba queda claro que a pesar del indudable crecimiento del sexenio 2003-2008, la estructura económica argentina no ha sido alterada. Argentina debe organizar su economía (con los condicionantes y las consecuencias sociales aparejadas), para ingresar a la economía informacional. En primer lugar someter a discusión y sentar las bases de una institucionalidad económica eficiente, sostenible, y equitativa. Contratos, moneda, relaciones laborales, sistema financiero, inversión extranjera, nivel de apertura, etc no pueden revisarse semana a semana. Ni es razonable pretender un orden pétreo (como aspiraba implícitamente la convertibilidad en la que todo debía ajustarse al tipo de cambio, en el que se confundió la seguridad jurídica con garantías a las inversiones de los sectores concentrados y monopólicos), ni -en el otro extremo- puede pensarse que una economía moderna puede funcionar sin reglas y bajo el arbitrio de una decisión antojadiza. Pero con la institucionalidad sola no basta. Hacen falta inversores concretos, recrear el espíritu emprendedor; hacen falta infraestructuras (y por tanto pensar como financiarlas); hace falta gobernabilidad (y ello implica -entre otras cosas- una perspectiva distinta del gasto social); hace falta un sistema fiscal más eficaz y menos disuasivo de la inversión; hace falta pensar una legislación que resuelva la tensión ambiente-inversión, y sobre todo hacen falta actores económicos calificados para la innovación (que es lo que agrega valor en la economía informacional). La UCR no debe responderle al kirchnerismo, debe abocarse a trabajar sobre su programa económico, no para superar ningún estigma (que lo tenemos), sino para cumplir con nuestro compromiso y asumir el desafío de hacer un país mejor.
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