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Por PEPE ELIASCHEV
La situación de la economía ha sido y es la clave para entender la estabilidad del actual gobierno argentino. Es también el ángulo principal para determinar si luego de 2011 habrá una herencia del kirchnerismo surgida del interior del actual equipo oficial. Nada más tiene, ni remotamente, la más mínima importancia para la sucesión a lo que en diciembre de ese año ya serán nada menos que ocho años y medio de kirchnerismo ininterrumpido.
Tres asuntos clave permiten hoy avizorar cómo será el mediano plazo que se abre para la Argentina. No son las únicas claves, pero son actuales y relevantes. El Gobierno apuesta fortísimo al canje exitoso de la deuda "defaulteada", se juega sin prejuicios por un abierto proteccionismo industrial y sigue volcando montañas de dinero en subsidiar todo lo que no se puede sustentar en tarifas racionales.
El Poder Ejecutivo no piensa detener su colosal desembolso de subsidios a empresas privadas y públicas. Del 1º de enero al 31 de marzo, la presidenta Cristina Kirchner derivó casi 5.785 millones de pesos a una lista cada vez más nutrida de categorías económicas obligadas a conservar tarifas inviables. Se trata de servicios que no pueden subsistir con lo que facturan en la vida real, si el Estado no les inyecta capital vía subsidios y transferencias directas. En este punto, los siete años de kirchnerismo han generado una economía fuertemente atada al pulmotor estatal.
Esos 16 millones de dólares que todos los días de ese primer trimestre de 2010 el Gobierno bombeó al sector subsidiado, representan un 10% de aumento respecto del primer trimestre del año pasado. Las cifras, confeccionadas en base a lo reportado por el propio Gobierno, han sido sistematizadas por el respetado Informe de Ejecución Presupuestaria de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP). Las conclusiones son claras: "durante el primer trimestre de 2010, el monto total de los subsidios otorgados por la administración nacional ascendió a $ 5784 millones, lo que constituye un 10% más que lo otorgado en igual período de 2009".
INQUIETANTE
El ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, administra la parte central de la torta: energía y transporte, áreas que maneja esa cartera, succionaron el 85% de los dineros volcados en subsidios. Se quedaron con 4.901 millones de pesos del total de los dineros públicos aportados a empresas que, si tuvieran que vivir de su recaudación en la vida real, ya habrían quebrado.
Simultáneamente al conocimiento de la magnitud de los subsidios, realidad que le aporta un perfil extraño y muy inquietante a la economía de un país que dice identificarse como integrante de la sociedad de mercado, el zar comercial del kirchnerismo, Guillermo Moreno, comunicó personalmente a las principales compañías del supermercadismo argentino que el Gobierno impedirá el ingreso de artículos alimenticios que tengan un símil de producción doméstica. Se trata de una extensa lista, que va de las pastas secas italianas hasta el jamón ibérico, incluyendo el aceite de oliva español o el chocolate suizo, una explícita medida proteccionista.
Moreno justificó el sablazo con una pretensión curiosa: "proteger la industria nacional ante una eventual invasión de alimentos importados", supuestamente porque la crisis europea, con epicentro en Grecia y ramificaciones en España y Portugal, podría tener secuelas en la Argentina. Esta decisión ultra proteccionista se explica como resultado de un trapicheo típico de la Argentina: Moreno cierra las fronteras para obligar a los fabricantes nacionales a que no aumenten el precio de sus marcas más populares.
El Gobierno restringe, así, la oferta comercial, pero ¿no suscitará consecuencias inflacionarias? Especialistas en este sector de la comercialización se preguntan si los fabricantes locales, que a menudo no tienen recursos para abastecer la oferta de modo permanente, darán abasto. Si no satisfacen la demanda, nuevos aumentos seguirán inflamando la ya incrustada inflación, como cuando el Gobierno cerró o limitó la importación de lavarropas, heladeras y cocinas brasileñas.
Néstor Kirchner juega fuerte y sin complejos con las empresas y cuando lo consideran apropiado ordena castigarlas o condicionarlas de manera abierta. Así, luego de la visita pública al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, por la plana mayor de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), integrada por Héctor Magnetto (Clarín), Paolo Rocca (Techint) y Fulvio Pagani (Arcor), entre otros, Kirchner despotricó alegando que la entidad más importante del sector privado habría ido a la Corte para hacer lobby contra la por ahora congelada ley de medios. A renglón seguido, Moreno intimó a las empresas integrantes de AEA a que la vacíen.
Trascendió que más de 30 empresas recibieron "sugerencias" de que se vayan e incluso se reportaron aprietes para que den el portazo. El Gobierno ya cosechó resultados. La catalana Gas Natural Ban envió su carta de renuncia, aunque lógicamente negaron haber actuado así por exigencia de la Casa Rosada. La siguió otra empresa muy dependiente del Gobierno, Trenes de Buenos Aires (TBA), que se había asociado a AEA con la firma de su entonces titular, Claudio Cirigliano. Sugestivamente, la empresa de Cirigliano, Grupo Plaza, lidera la compañía Cometrans, socia a su vez de un consorcio que la semana pasada recibió de De Vido un contrato por $ 160 millones para fabricar convertidores digitales que el Gobierno entregará sin cargo a hogares humildes para que puedan sintonizar los canales de TV manejadas por el Estado.
DISCRECIONALIDAD
Cuando no funciona la beligerancia, hay mucho dinero, sobre todo si se trata de preservar tarifas de fantasía. Grandes compradores de fuel-oil venezolano, actividad ahora bajo la lupa de la Justicia, han sido muy favorecidos por el dispendioso Papá Noel estatal.
Colectivos, trenes y subtes supuestamente operados por empresas privadas y Aerolíneas Argentinas son quienes más dinero estatal reciben. Los colectiveros recibieron casi 2.500 millones de pesos en los tres primeros meses del año. Los concesionarios de los trenes urbanos y del subte recaudaron 715 millones de pesos. Este subsidio al transporte "privado" le cuesta al erario el equivalente a unos dos millones de dólares por día, plata volcada enteramente al área metropolitana, donde atiende el Dios estatal. Por su parte, los colectiveros recogieron 558 millones de pesos del Estado por "mayores costos". Aerolíneas Argentinas, que no fue expropiada a los españoles, pero que maneja la Quinta de Olivos desde julio de 2008, recibió en este primer trimestre 418 millones de pesos, 12% más que el mismo período de 2009, y Aguas y Saneamiento (AYSA), la ex Obras Sanitarias estatizada por Kirchner, tuvo que pedir 100 millones de pesos a cambio de mantener las tarifas congeladas.
El programa Fútbol para Todos, que maneja personalmente el contador Aníbal Fernández desde la Jefatura de Gabinete de Ministros, ya lleva consumidos 143 de los 648 millones de pesos que se le han asignado para llenar de fútbol a la televisión estatal y privada. Fernández dispone de un total de 2.247 millones de pesos, de los que el 29% es para Fútbol para Todos.
Respecto del canje de la deuda, la gira del ministro Amado Boudou por las capitales financieras no ha generado de momento resultados maravillosos, entre otras cosas porque le han cuestionado los desequilibrios fiscales argentinos, el bochorno de las estadísticas oficiales desvirtuadas y lo que perciben como ausencia de equilibrios macroeconómicos cuyo resultado es más inflación. Es cierto que el canje de la deuda atrae, pese a la furibunda crisis financiera que desde Grecia se derrama a todo el Mediterráneo, pero el pobre Boudou tuvo la mala suerte de aterrizar en Europa en un momento atroz, patentizado por el terremoto financiero que también afecta a España y Portugal.
El ministerio de Economía anunció el canje el 15 de diciembre de 2009, en medio de inmejorables condiciones financieras internacionales, pero luego tardó cinco meses en implementarlo. La adhesión al canje será alta, no inferior al 75%, pero un dólar revalorizado ante el euro tensionaría el tipo de cambio persistente en Buenos Aires. La tasa de interés no caerá para la Argentina y las operaciones de nuevos créditos seguirán costando dos dígitos (ahora mismo, la tasa que paga la Argentina es del 13%). Grecia maquilló y escondió su déficit público y de allí que en no pocas capitales financieras internacionales se tema que la Argentina también esté taponando cifras desagradables, razón por la cual sigue evitando que el FMI audite sus estadísticas.
Mucho de lo que pasa y sucederá en la política y en el futuro electoral se juega en estas grandes maniobras financieras.
www.pepeeliaschev.com Artículo publicado en el Suplemento Séptimo Día del diario El Día del 09/05/10 www.eldia.com
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