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Fecha: 08/05/2008

Independencia y desendeudamiento


Por Marcelo Elías





Hace unos años, por fines del 2005, los argentinos fuimos sometidos a una campaña gubernamental orientada a TERMINAR CON LA DEUDA EXTERNA.



Con el Presidente como vocero principal, se nos explicaba a los gritos desde cualquier tribuna que pagaría la deuda externa y nos liberaríamos de sus ataduras.



Como recordamos, todo giraba alrededor de un inexplicable pago de contado por 10.000 millones de dólares al FMI. Digo inexplicable, como sostuvimos en su momento, porque lo mismo se podía pagar en plazos largos con intereses bajos.



Y mientras el Presidente con su fraseo grandilocuente lo planteaba como una decisión de independizar al país, la Ministra del baño y la bolsa lo presentaba de manera más refinada como parte de una “política de desendeudamiento externo...”, con al parecer conocimiento o actitud similar a la asumida para sus operaciones inmobiliarias.



Por aquel entonces más de un distraído pudo haber pensado que con este mal negocio ahorrábamos plata y estábamos liquidando la deuda. Para reforzar ese estado de opinión las usinas oficiales sumaron a la “política de liberación” los famosos 20.000 millones de dólares chinos, ¿se acuerdan?.



Hoy, más allá del discurso oficial que la ignora, la deuda está, grande, cargosa, compleja, odiosa y cara.



De acuerdo al informe de la Secretaría de Finanzas de la Nación suma 144.728 millones de dólares y si bien este dato escalofriante la ubica en el nivel del 2001, al igual que las cifras del INDEC no dicen toda la verdad. ¿Por qué?. Porque además tenemos 29.000 millones en default que les debemos a los bonistas que no aceptaron el canje y al Club de París.



Contando solamente la deuda acordada este año enfrentamos vencimientos por alrededor de 17.000 millones de dólares.



Estos tres números que por sí solos asustan al más pintado, no completan el feo paisaje de nuestra deuda.



Hay que tener presente que una porción de ella se ajusta de acuerdo al crecimiento de nuestro PBI, otra de acuerdo al CER (inflación) y que para soportar los vencimientos anuales debemos refinanciar parte de ellos a tasas muy altas.




Las tasas altas son en parte el costo por haber tenido un Presidente TAN CORAJUDO e INDEPENDENTISTA que le pagó al contado al FMI mientras lo insultaba, al tiempo que no acordaba con el Club de París.


Con menos plata y mejores modales deberíamos menos y conseguiríamos dinero más barato.


Hoy, mientras nosotros licitamos bonos a más del 13% anual y cinco años de plazo el COBARDE de LULA ha logrado que Brasil pague menos del 6% con mucho más plazo; lo mismo consiguió para Perú el ENTREGADOR ALAN GARCIA.




En esta línea no descansamos ni escatimamos esfuerzos. Ahora votamos en contra de las reformas propuestas en la asamblea del FMI y nuestros compañeros de ruta fueron ANGOLA y LAS ISLAS PALAU. Aclaramos que las reformas, que en nada nos perjudican, fueron propuestas por el Presidente de la entidad STRAUSS KAHN a quien nuestra Copresidente le había solicitado gestiones de abuenamiento ante el Club de París.



Y podemos seguir sumando elementos, que por un lado profundizan las contradicciones de nuestra errática política internacional y por otro aumentan nuestra deuda.



El TREN BALA, que posiblemente nunca recorrerá ni siquiera un km a ninguna velocidad, agregará en carácter de consultorías, estudios previos y algunas obras menores muchos millones a nuestra deuda pública.



El tan mentado por estos días proceso de ARGENTINIZACION, destinado a depositar en manos de empresarios allegados al gobierno acciones de algunas empresas, servirá también para aumentar la deuda pública vía avales y emisiones de bonos.
Esto además provoca resquemores y desconfianzas en los inversores extranjeros, sea para encarar proyectos productivos o prestarnos los dólares por los que a cambio nos cobra tan caro nuestro amigo CHAVEZ.



Como se puede apreciar no sólo MORENO y sus indicadores son mentirosos en este proceso de INDEPENDENCIA Y DESENDEUDAMIENTO.























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