Fecha: 15/05/2008 Política, economía o psicología |
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Por Marcelo Elías CARLOS KUNKEL: “Vienen por nosotros...,¿quiénes? La Embajada, el Campo y los Medios”. Sin dudas un delirio de persecución, una perla de la visión conspirativa que muchas veces nos condenó a la violencia política y social. De paso un mecanismo para eludir el debate franco y profundo sobre los problemas que enfrentamos los argentinos. Aclaro que estas expresiones fueron vertidas en una reunión del bloque oficialista en la Cámara de Diputados de la Nación, ante los planteos de algunos de sus integrantes. ALBERTO FERNANDEZ: “Los del campo se volvieron locos”
Al parecer, para el Jefe de Gabinete el disenso y la discrepancia son un síntoma de locura; la movilización y la protesta, si son contra el gobierno, una perversidad. Recordemos que este es el mismo gobierno que evalúa que los piqueteros oficialistas controlen los precios en las góndolas, el que estimuló en su momento las presiones físicas a la SHELL, o hizo silencio cuando D’Elía tomó una comisaría. NESTOR KIRCHNER: “Por el pueblo peronista, por los argentinos, tengo que estar en el lugar que me corresponde que es en el frente de batalla, apoyando a la Presidenta para defender los intereses, la igualdad y la justicia de todos los argentinos” “Les pido por favor que dejen de quemar los campos...” “No les importa el estómago de las familias argentinas...Que en la mesa de los argentinos tengamos las cuestiones mínimas...” A lo mejor por los argentinos el Dr. Kirchner debería estar en su casa, o en la Casa Justicialista, o en cualquier lugar, menos gobernando o interfiriendo en la marcha de un gobierno que no es el suyo. Si no que haga la gran Puntin y asuma como Jefe de Gabinete. CRISTINA KIRCHNER: “Tengo aguante” “No voy a defeccionar en esta lucha que no es la mía, es la de todos los argentinos por un país mejor...”. “Mi gestión apunta a federalizar y democratizar la riqueza” “La soja es un yuyo” La alusión a un “mensaje cuasimafioso” por un dibujo de Sabat. Buena expresión la de nuestra Presidenta, la del aguante, la emparenta más con las barras bravas que con la investidura que tanto defendió ante el pobre periodista que osó contradecirla en materia de inflación y aumento de las cuotas en los colegios. La hace Jefa de una parcialidad en conflicto, más que Presidenta del conjunto. La convierte en guerrera de una parte más que en articuladora del todo. Después de repasar sólo una mínima parte de las declaraciones oficialistas, dejando de lado centenares de frases y muchos voceros, uno siente la tentación de analizar no desde la política o la economía, de echar una mirada desde la psicología. Paranoia: Describe un estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferenciales. Sensaciones angustiantes como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables o delirio de grandeza, pensar que se ha sido elegido para una alta misión. Personalidad orgullosa, ególatra, y desconfiada. El pensamiento paranoide es rígido e incorregible, no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción. Mitomanía: Tendencia a mentir, exagerar o inventar hechos. El mitómano recurre a la mentira para maquillar una realidad que considera inaceptable. En tanto, diariamente el Estado Nacional deja de recaudar 100 millones por día sólo por caída de exportaciones y menor actividad ligada al campo. Las grandes exportadoras se ganaron en un rato U$S 1600 millones por registro anticipado de exportaciones. Perdemos mercados internacionales de cereales y carne. No atraemos inversiones y se nos encarece el crédito. La garrafa que en el 2001 costaba $9 hoy cuesta $37. El usuario de gas natural paga por el mismo poder calórico sólo $3,66, 10 veces menos. Un kilo de carne sale en promedio $17 y el productor recibe sólo $3,12. Un litro de leche se paga en góndola $2,50 y el productor recibe $0,83. En la panadería hay que pagar $ 4 el kilo de pan y el productor percibe 0,60 por kilo de trigo. Para el mate pagamos $ 4,30 el kilo de yerba y el productor recibe $0,48. En el pollo la diferencia va de $ 5,20 en el mostrador a $0,40 el productor. Seguimos pagando el IVA, impuesto igualador en desmedro de los que menos tienen. Los ingresos brutos siguen gravando de manera regresiva en jurisdicciones como la de Buenos Aires. No podemos, en una coyuntura favorable, discutir una reforma progresista del sistema tributario, nuestro perfil exportador y nuestros niveles de productividad, entre otras cuestiones estratégicas. Parece que además del humo de los pastizales y las cenizas del Chaitén que dificultan nuestra visión y respiración, una densa nube de insensatez envuelve la inteligencia de quienes tiene la máxima responsabilidad de gobernar. Una lástima que debamos recurrir a la psicología cuando hay condiciones políticas y económicas favorables para nuestro desarrollo... << Volver |
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