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Fecha: 11/08/2004

Pedido de Informes: Convenio con Microsoft


Corresponde al Expediente D1698/04-05


LA HONORABLE CAMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES


RESUELVE


Dirigirse al Poder Ejecutivo a fin de que informe los siguientes puntos:


1. Si la Provincia de Buenos Aires adhirió al convenio suscripto entre el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación y la empresa Microsoft Argentina, que lleva el número 122/04, realizado el 21/5/04, y que tiene por nombre "Partners in Learning" ("Socios en Enseñanza").



2. En caso de ser afirmativo, remita a esta Cámara toda la documentación correspondiente a dicho convenio, incluyendo, pero no limitándose a:


2.1 Antecedentes del convenio


2.2 Texto del mismo


2.3 Texto de la adhesión


2.4 Alcances operativos que tendrá el mismo en nuestra Provincia


3. Si en las currículas oficiales de enseñanza de la informática, en cualquiera de los niveles (inicial, EGB, Polimodal, Superior o Técnico), se hace referencia a marcas comerciales en relación al software que se utiliza.


4. En caso de ser afirmativo, remita a esta Cámara:


4.1 Texto de las currículas en cuestión


4.2 Resoluciones correspondientes a las mismas



4.3 Fundamentos acerca del uso de marcas comerciales en las mismas


4.4 Toda otra información de interés


FUNDAMENTOS


El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación ha suscripto el pasado 21 de mayo de 2004 un convenio con la empresa norteamericana de software Microsoft denominado "Partners in Learning" que prevé la provisión gratuita de licencias de uso de los sistemas operativos de su propiedad Windows 98 y 2000, actualizaciones sin cargo al sistema operativo Windows XP Pro (para aquellas computadoras que cuenten con licencia de una versión anterior), y la provisión de licencias para el paquete de programas de oficina Microsoft Office XP Pro "a un costo simbólico", pero no especificado.


Además, el convenio establece un acuerdo de confidencialidad entre las partes, en sus puntos 4 y 6, en función del cual los ciudadanos que lo soliciten no podrán obtener el expediente completo del mismo, sino sólo la parte dispositiva del convenio.


Este acuerdo, que a primera vista parece levemente ventajoso para el Ministerio de Educación de la Nación, ya que le permite obtener gratis licencias de uso de los programas, merece algunas consideraciones.



En primer lugar, los sistemas operativos Windows 98 y Windows 2000 son programas de cierta antigüedad, y lo que se ofrece respecto de otro sistema operativo más moderno es una actualización, es decir que debe contarse con la licencia de un programa previo para poder ser actualizado.


En segundo lugar, y mucho más importante, que resultan inadmisibles las condiciones de confidencialidad establecidas en el convenio, y contrarias al sistema republicano que establece nuestro ordenamiento legal.


En tercer lugar, que se trata de un tipo de programas que por sus características de distribución y licenciamiento no los hacen precisamente los más aptos para ser utilizados en la educación. Se trata de programas cuya instalación en una computadora implica aceptar un contrato de uso que impone, entre otras, las siguientes restricciones:


a. El programa sólo se permite instalar y utilizarlo en una única computadora.


b. En consecuencia, el alumno no se puede llevar copias del programa a su casa, ni compartirlo con otros alumnos.


c. El contrato prohibe expresamente al usuario averiguar cómo funciona el sistema.


Vale decir que en las escuelas que sean beneficiarias de este convenio, no se enseñará informática sino que sólo se enseñará a operar un producto comercial particular. Significa que si algún alumno muestra curiosidad por conocer los mecanismos de funcionamiento de sus programas, la escuela no sólo no podrá brindarle ningún tipo de información (porque el código de estos programas es secreto), sino que además deberá impedirle toda investigación que ese alumno intente para aprender los fundamentos de los programas que utiliza.


En la actualidad existe un cuerpo suficiente de programas libres, que no imponen ninguna de esas restricciones a los usuarios, no exigen el pago de ninguna licencia, y cubren todas las necesidades de uso de la informática en la escuela. Que no empujan a los docentes a un rol policíaco, y pueden estimular a los alumnos a que compartan los programas, que los copien en su casa, que los investiguen, o que los modifiquen si tuvieran la vocación necesaria.


No todos los alumnos desean ser programadores, pero todos están inmersos en esta nueva técnica cultural que son los programas de computación. Hay quienes piensan que no tiene sentido apropiarse de esta tecnica novedosa y compleja, que es suficiente con usar (y pagar) los programas que otros hacen. Y quienes pensamos, por el contrario, que una sociedad que desconoce cómo se utilizan las herramientas fundamentales de su época, será colonizada tecnológicamente y condenada al atraso.



En nuestra currícula oficial, se ha caído en esta trampa. Hay materias en las que no se enseña a utilizar un procesador de texto: se enseña Microsoft Word; no se enseña a utilizar planillas de cálculo, se enseña Microsoft Excel; no se aprende a utilizar la Internet, sino a manejar el Internet Explorer. La utilización de marcas comerciales en los programas oficiales es de por sí un despropósito y una discriminación hacia el resto de las marcas comerciales que ofrecen los mismos productos y una severa limitacón de la libertad. Es como si la escuela, en lugar de enseñar a escribir, enseñara sólo a escribir con lapiceras Parker (o Silvapen, o BIC, o cualquier otra marca). En este caso, además, sería una lapicera que no se puede prestar, ni mucho menos investigar cómo funciona para intentar reproducirla.


Es necesario que desde los ámbitos legislativos comencemos a prestar atención a los nuevos desafíos de esta época. De otra manera corremos el riesgo de crear nuevas dependencias y nuevos desequilibrios entre los que controlan el conocimiento y la información, y quienes son relegados al papel de consumidores pasivos y acríticos.


Es importante considerar en este sentido experiencias internacionales de gran éxito, en particular la desarrollada por la región de Extremadura en España donde a partir de tomar una firme decisión respecto de la utilización de programas libres en todos los ámbitos de la administración pública, no sólo ha producido ahorros considerables, sino que tiene hoy la tasa más alta de Europa de utilización de computadoras por cantidad de alumnos.


Por lo expuesto, solicito a los Señores Legisladores que me acompañen en esta solicitud.



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